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De la recomendación a la obligación: cómo las directrices éticas se convierten en la ley de facto de la Inteligencia Artificial

  • Una investigación de la Cátedra ENIA de IA Generativa analiza la transformación del "soft law" en normas vinculantes para la gobernanza global de la IA generativa

  • El estudio destaca el papel del Reglamento Europeo, la OCDE, la UNESCO y la AAAS en la creación de un marco normativo que ya condiciona contratos, licitaciones y políticas públicas



Madrid, 23 de diciembre de 2025. Un análisis elaborado por Gabriela Busellini, abogada especialista en IA e investigadora de la Cátedra Internacional ENIA en IA Generativa: Retos y riesgos, examina el creciente valor normativo de las directrices éticas en el desarrollo y uso de la inteligencia artificial. El trabajo se plantea, en relación con el avance de la IA generativa, si los principios éticos son simples buenas intenciones o constituyen ya un marco de obligaciones reales para gobiernos y empresas.

La investigación concluye que estamos asistiendo a una transición clara desde la ética voluntaria hacia la normativa obligatoria. Aunque muchas directrices nacen como recomendaciones flexibles (soft law), su adopción por organismos internacionales y su incorporación en estándares técnicos las están convirtiendo en requisitos ineludibles para operar en el mercado, influir en el diseño de sistemas y acceder a contratos públicos.


Los tres pilares de la nueva gobernanza global


El estudio detalla cómo los grandes marcos internacionales están convergiendo para endurecer el peso de la ética en la regulación:


  • El modelo europeo: El análisis subraya que el Reglamento de IA de la UE, aunque parte de principios éticos, avanza decididamente hacia la creación de obligaciones legales. La Comisión Europea ya impulsa normas que hacen vinculantes principios como la explicabilidad, la transparencia y el control humano, consolidando la ética dentro de la propia ley.

  • El estándar de la OCDE: La investigación destaca que los principios de la OCDE (inclusión, seguridad, responsabilidad y transparencia), adoptados por más de 50 países, han pasado de ser consejos voluntarios a funcionar como obligaciones de facto al integrarse en las regulaciones nacionales y en las buenas prácticas corporativas.

  • El marco universal de la UNESCO: El trabajo pone en valor la Declaración sobre la Ética de la IA de 2021 por su carácter global y moral. Al establecer valores universales como la beneficencia, la justicia y la no maleficencia, la UNESCO refuerza la cooperación internacional y ofrece un suelo ético común que países como Francia, Canadá o Argentina ya utilizan para armonizar sus leyes locales.

  • El respaldo científico (AAAS): El estudio también señala la relevancia de los principios de la American Association for the Advancement of Science (AAAS) de 2019. Aunque de carácter moral, el texto los identifica como referentes necesarios para fortalecer la confianza pública en la IA y guiar el diseño de nuevas políticas nacionales basadas en la beneficencia (entendida como el deber de diseñar la tecnología para generar un beneficio social positivo y tangible), la justicia y la autonomía.



La ética como condición de mercado


Busellini advierte en su análisis que el valor normativo de estas directrices no depende solo de su aprobación formal, sino de su capacidad para establecer deberes reales. Las directrices adquieren fuerza de ley cuando se convierten en referencia obligatoria en licitaciones, cuando existen mecanismos de auditoría y sanción, y cuando el mercado penaliza a quienes no las cumplen.

El estudio señala que, en la era de la IA generativa, desafíos como la desinformación, los sesgos en los datos o la responsabilidad por contenidos automatizados solo podrán resolverse si los principios éticos se operacionalizan en estándares técnicos y jurídicos estrictos.

"El éxito en la gobernanza dependerá de cómo las directrices éticas se conviertan en principios obligatorios", concluye la investigación, apuntando que comprender este proceso es un deber ético y profesional para abogados y tecnólogos.


Sobre la autora


Gabriela Busellini es abogada especialista en Inteligencia Artificial. Su investigación se centra en el análisis de los marcos normativos y éticos que rigen las nuevas tecnologías, con el objetivo de promover una gobernanza que garantice que la innovación sirva al bien común y respete los derechos fundamentales.


Sobre la Cátedra Internacional ENIA en IA Generativa: retos y riesgos


La Cátedra Internacional ENIA en IA Generativa: retos y riesgos forma parte de las iniciativas impulsadas en el marco de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial y cuenta con financiación de la Unión Europea a través del instrumento Next Generation EU. Su misión es estudiar de manera interdisciplinar las implicaciones éticas, jurídicas, sociales y económicas de la IA generativa y promover marcos de gobernanza que permitan una adopción responsable de estas tecnologías en ámbitos públicos y privados. La Cátedra impulsa proyectos de investigación, actividades formativas y espacios de diálogo entre academia, administraciones, empresas y sociedad civil, con el objetivo de contribuir a que el desarrollo de la IA se alinee con los valores y principios democráticos europeos.


Contacto de prensa


EDUARDO MARTÍNEZ

 
 
 

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